Ya estamos sintiendo la época Navideña, como todos los años… & a mi me ha dado por recordar un tema que nos sucede a muchas de nosotras en el verano, ya que también se asoma, Les explicaré el porque, pues esto viene de que tomé un café con alguien que ha vino a visitarme hasta acápara salir. Lo curioso es que El lugar donde vivo es un lugar un tanto alejado, incluso remoto, perdido entre varias horas del centro de la ciudad, incluyendo el tráfico que nuestra ciudad viene atravesando. Y lo de venir hasta aquí sólo para verme & salir supone un tal esfuerzo. A este compañero, tampoco puedo decir que sea mi amigo, lo conocí unos meses pasados.
El verano, para viajar, no me resulta especialmente atractivo {en realidad ni en invierno viajo}. Sin embargo, hay un matiz de esos meses que, cuando llega la temporada, me obliga a recordar años pasados.
Ahora, que estamos cerca de
Si se piensa en cualquier verano en el que se topa con uno de estos amores de verano, se notará que todos están hechos de la misma materia. Promesas que nunca llegan a cumplirse, fantasías que nunca llegan a realizarse, pero sobre todo se alimentan del recuerdo de cada uno. No sé qué poseerán los amores de verano, pero lo que es cierto que tienen una esencia distinta. Tienen el impulso de dos huracanes que se estrellan porque saben que, en un corto espacio… en un plazo de tiempo breve & efímero, ha de darlo todo con la voluntad no siempre sana de dejar la mayor & más firme huella.
Nos reparten sus encantos con un cuentagotas, porque el tiempo acelera, pero su bendición sabe a gloria. Jamás se oscurecen… es absurdo, no hay espacio para los reproches ni para los regaños & discusiones…
Entre risas, salidas por la noche, llamadas, mensajes por cela altas horas de la madrugada, la pareja del verano se enamora & hasta a veces se prometen la luna & la vida entera. Ya se sabrá de qué hablo, ¿verdad?
Un chico bonito que este verano se ha fijado en una, amigo de los amigos que se conocen ese año, ¡sorpresa!, ha elegido como presa de turno, o la nueva que se incorporan al grupo de “amigos”... Todo es un trasiego de idas & venidas.
Esto nos sucede en
De pronto, los días empiezan a tener tan sólo 24 horas & automáticamente trato de negar la realidad: que él se irá a su mismo círculo social & yo a la mía, porque no me cuestionarán que los amores de verano tienen como condición que la distancia acaba
rá por imponer. El ritmo de las promesas se apresura. Palabras que nunca pensaba que usaría, es más, que ni siquiera la catalogaba en mi diccionario, nace como un sencillo ¡Hola! De los te quiero o eres especial, se pasa a los de “no te olvidaré” & “seguiremos en contacto”. Promesas tras promesas, pero ¡benditas sean!... ha echarle tierrita.
& por fin, llega el temible día de la despedida; noches anteriores hubo risas, besos & deseos, muchos deseos. De pronto el final del verano ha llegado "... & uno partirá", ya sea con cualquier u otra excusa.
& Marzo - Abril ya no sabrá igual. El regreso, ya de por sí algo doloroso, esa temporada del año lleva añadida una cierta tristeza que deja perpleja, & que una, siempre tan racional, en esa ocasión no se sabe cómo atajar, pues nunca se piensa que podría pasar a una misma. Ahí se enfrenta a la realidad, a la dura realidad, a los amigos, a todo lo cotidiano que rodea & que creía haber olvidado.
Luego llegan los primeros sms, las llamadas telefónicas & todavía se cuestiona por qué no sabe igual. No es que prefiera volver a vivir la misma vida, es que el chico ha sacado de trama, parece que no es lo mismo. Sus palabras, entonces, se empieza a oír de lejos, sus susurros telefónicos se asemejan a interferencias, & todavía una se sigue preguntando el por qué de todo aquello… hasta llegar al olvido de ese típico número de celular.
Amores hay muchos, más o menos pasionales, pero no me niego que los de verano tienen su singularidad. Siempre, & por muchos líos que tenga en invierno… no se asemeja a aquella temporada. Aunque para ser Sincetra yo en invierno trato de dedicarme a lo mío; estudios, trabajos, amigos, si se trata el aspecto sentimental, ya no me atrae a nadie en especial, olvido revisar su cuenta social & smsearlo a aquella persona del verano.
Lo mejoro quizás lo peor de todo, es que el amor de verano carece de compromisos. En invierno acostumbramos a decir que el amor sin compromiso es sólo sexo. Sin embargo, con los amores de verano, podemos decir que disfrutamos de amor & a veces hasta sexo, sin compromiso alguno.
A estas alturas creo que ya me he hecho todo un lío con esto del amor, el sexo, el verano & el compromiso. Da igual. Lo cierto es que el próximo verano volveré a salir &, con cierta probabilidad & toque de esperanza, me encontraré con un amor eterno de verano que acabará justo cuando llegue marzo - abril.
La verdad es que para Mayo, Junio, eso de los amores de verano me deja un poco fría, no sé si será por el invierno, porque los hombres son así... o porque nosotras también lo somos, al menos yo sí me caracterizo por esa frialdad, pero eso es otro tema que tocaré muy detalladamente.

